Hay cierta luz que más que iluminar los senderos ilumina la mente y el corazón. Es la energía del cuerpo, esa que puede ayudar a sanar. A calmar, a curar, a limpiar. Es el alma de uno que puede proyectarse en el otro mediante las manos. Se llama Reiki y no tiene otro fin que el pedir a la Magna Presencia que traspase su luz a nuestras manos para emitirlas al cuerpo de otra persona. En todo momento en que actuamos con el corazón podemos enviar energía al resto. Buenas vibras, rayos sanadores, ondas creativas y sublimes. El poder de la mente no debe ser subestimado. Dicen que todos tenemos estos dones, y que depende de cada uno de nosotros velar por ellos y hacer que se manifiesten en nuestras vidas. Eso implica un cambio de visión y de conciencia, que muchas veces lleva a un camino mejor.
Pienso que en algún momento podría ser una buena chamana. El año antepasado conocí a Mukhomor, un chamán de Siberia que es el marido de mi prima brasilera, la Sole, una de mis primas más especiales. El tipo durmió en mi pieza como cinco días y la verdad es que algo dejó en aquel lugar. Un pequeño mensaje de transformación. Incluso, cuando ya se fue y tuve que dejar que la pieza se ventilara por unos días ya que el olor era muy extraño (parece que los chamanes no se bañan) la cosa es que al entrar y salir se sentía un cambio de vibraciones...no sé si ésto fue producto de mi imaginación o mi excesiva sensibilidad, pero él se manifestaba de alguna forma con la profundidad de su aura.
En la noche, antes de dormirme, durante un buen tiempo percibí el ruido del tambor que usaba en sus rituales. No me dio miedo, al contrario, pero era extraño percibirlo de esta manera. Aunque nunca pude conversar con él pues no hablaba español y sólo un poco de portugués (ya que mi prima era su traductora oficial) , podía percibir algo de su mensaje. La idea era trascender mediante la meditación, el ayuno y el conocimiento de ciertos aspectos formales de la astrología como la carta astral. Mukhomor podía permanecer muchos días sin dormir, sin comer y alguna vez caminó sobre las brasas ardientes sin sentir dolor. Dicen que la clave está en la mente. Pienso lo mismo.Nuestra mente es tan poderosa que incluso puede dominarnos y hacernos ver o percibir ciertas cosas que no existen.
Creo que en realidad muchas veces nos dejamos llevar por esta manipulación normal, pero también están quienes conocen la mente de tal forma que controlan el consciente o el inconsciente a su manera. Me gustaría poder volar, es lo único que quiero. Y también me conformaría con poder leerle la mente a los otros o bien poder desdoblarme. He intentado hacerlo pero me da miedo. Creo que algún día lo podré hacer. Claro, cuando logre el control de mi mente, mi cuerpo y mi energía.